19 jun 2011

Diluvio

Ríos de nubes en la madrugada
anuncian que el planeta se desborda.
Las tormentas oscuras anegarán la tierra
que a la mañana será mar.

Esta noche se hunden los ojos en sus cuencas,
bosques de algas se agitan cuerpos abajo.        
Cuando el amanecer desvele el horizonte
no quedará ninguna huella sobre la arena.

Cráneos se precipitan por ramblas devastadas,
sueñan en tromba sus pupilas los puentes.
Petróleo iridiscente, una presión insomne
culebrea a la luz fría de las farolas.

Estas rocas respiran, el vaho y el relente
lanzan lenguas de agua hacia el futuro.
Rompe la tempestad arrastrando a la luna,
el océano eléctrico restalla sus jinetes.

Ríos de nubes lentamente se alejan,
dejan atrás la tierra ausente.
Aún tienen que surgir de la faz de las aguas
el ala blanca y la rama de plata.