6 nov 2011

Día de las almas/ Jardins de Mossèn Cinto

Bonica és la rosa,
més ho és el ram,
més ho és el lliri
que floreix tot l’any.
                                                              
                                                               Jacint Verdaguer


Por el parque de los nenúfares al atardecer
caminamos solitarios
entre párpados cerrados como flores
meciéndose en el agua.

Los álamos a la luz que declina
respiran. Silenciosas
se deslizan las cabinas del teleférico
vacías sobre la ciudad.

A los pies de la colina el cemento
cristaliza junto al mar.
Bajo las ramas nos sentamos a imaginar
la danza del insecto y el cráneo.

Duermen los bulbos masticando la tierra
con rumor de gusano.
El recuerdo es un pétalo de papel amarillo
que transparenta el ayer.

Acaricia la brisa los dedos descarnados,
difumina las nubes que palidecen
flotando hacia el poniente,
borrando las estatuas.

Huyen los pájaros hacia el horizonte,
adonde reposan,
y las gargantas intercambian enigmas,
debacles de insectos.

Mira el lirio que siempre florece:
ha olvidado las rosas.
Mientras el año se deshace en tinieblas,
ese cáliz ilumina la noche.